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Empleo y Salarios - Edición Diciembre
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Empleo y Salarios - Edición Diciembre

EMPLEO y DESEMPLEO 

 

Al cierre de 2018 se comprobó un nuevo deterioro de los principales indicadores de empleo en Uruguay. La tasa de desempleo registró un aumento, y las tasas de empleo y actividad registraron un descenso. Esto significa que hay una menor cantidad de personas activamente participando del mercado del trabajo (tasa de actividad), y que, entre los que están, aumentó la proporción de quienes no lograr encontrar un empleo (tasa de desempleo) y disminuyó la proporción de quienes tienen un empleo (tasa de empleo).

 

 

La tasa de empleo descendió por cuarto año consecutivo, cayendo más de 3 puntos porcentuales con respecto al nivel de 2014. Hace cuatro años, un 60,4% de la población en edad de trabajar estaba ocupada, mientras que en 2018 la proporción fue de un 57,2% (ver imagen 1).

Esta diferencia significa que aproximadamente unos 47.000 puestos de trabajo se han perdido en el lapso de los cuatro años, de los cuales 10.000 se perdieron solo en 2018.

 

 

La evolución del indicador en el transcurso de este último año muestra que, durante la mayor parte del año, el empleo permaneció por debajo de los niveles de 2017. La caída interanual más acentuada se registró en julio, cuando el nivel de empleo cayó 1,8 puntos porcentuales con respecto al mismo mes de 2017 (ver imagen 2).

 

 

Las únicas variaciones positivas se produjeron en el tramo final del año: en noviembre y diciembre, el nivel de empleo superó el nivel del mismo período de 2017 por una diferencia de 0,5 y 0,3 puntos porcentuales, respectivamente.

 

 

En dos casos puntuales, que fueron los meses de enero y agosto, se registró un nivel prácticamente igual al del año anterior.

 

 

La tasa de desempleo aumentó por quinto año consecutivo, escalando 1,8 puntos porcentuales desde el nivel que se registró en 2013. Hace cinco años, un 6,5% de la población económicamente activa se encontraba desocupada, proporción que fue aumentando hasta representar un 8,3% en 2018 (ver imagen 1).

 

Durante la mayor parte del año, el desempleo permaneció por encima de los niveles de 2017. Repasando los registros mensuales podemos apreciar que solamente en marzo, abril y noviembre se registraron tasas menores a las de los mismos meses del año anterior. El mayor aumento del desempleo se produjo en diciembre, cuando la tasa fue 1,5 puntos porcentuales superior a la del mismo mes de 2017. Luego, en el bimestre enero-febrero y en el trimestre comprendido de agosto a octubre, se registraron también brechas significativas, de un punto porcentual en promedio por encima de la tasa de desempleo en 2017. A diferencia de esto, en los tres meses comprendidos de mayo a julio se registraron las menores variaciones, siendo un período en el que la tasa de desempleo permaneció prácticamente estable con respecto al año anterior, con una variación promedio de 0,1 puntos porcentuales (ver imagen 3)

 

Desagregando la tasa de desempleo de acuerdo a características de género y edad, la situación resulta especialmente preocupante para dos categorías que muestran una mayor vulnerabilidad. Estas son las mujeres y los jóvenes menores de 25 años. Lo vemos a continuación.

 

Desempleo por género

* En el caso de las mujeres, la tasa de desempleo alcanzó un 10,1% en 2018, separándose 3,2 puntos porcentuales de la tasa de desempleo específica de los hombres, de 6,9%.

* Para ambos géneros se registró en 2018 la tasa de desempleo más elevada del pasado reciente: la tasa de desempleo entre los hombres fue la más alta desde 2006; en el caso de las mujeres, la más alta desde 2009.

 

Desempleo por tramos de edad

* El grupo de población menor de 25 años cerró el 2018 con una tasa de desempleo de 25,9% que constituye el registro más alto desde 2009. Esto se traduce en que actualmente 1 de cada 4 jóvenes que participan del mercado laboral, no consigue empleo.

* Esta tasa es casi cinco veces mayor en comparación a la tasa específica de desempleo en mayores de 25 años, que se ubicó en 5,3%.

 

 

Tasas específicas

 

Desempleo según género:

2017                                                 

HOMBRES:           6,6%            

MUJERES:           9,5%          

 

2018

HOMBRES:           6,9%

MUJERES:           10,1%

 

Desempleo según edad:

25,9% desempleo en menores de 25 años en 2018

(24,7% en 2017)

 

5,3% desempleo en mayores de 25 años en 2018

(4,9% en 2017)

 

 

Condiciones al buscar trabajo

En 2018, un 36,4% de las personas desempleadas establecieron condiciones al buscar empleo

 

Condiciones:

22,6% Tener un empleo acorde a sus conocimientos y experiencia 

5,3% Jornada de baja carga horaria 

4,2% Horario especial

3,4% Condiciones relativas al lugar de trabajo 

1,3% Condiciones salariales 

1,1% Flexibilidad horaria 

 

 

SALARIOS

 

En 2018, el Índice de Salario Real acumuló una variación de 0,2%, expresado un muy bajo crecimiento del poder de compra de los salarios (ver imagen 4). La cifra muestra una desaceleración con respecto al crecimiento que se registró en 2017, de 1,3%. El registro de 2018 contrasta también con el resultado de años anteriores, en los que se registró un crecimiento promedio cercano al 3% (2012-2017).

 

La variación de 0,2% registrada en 2018 puede interpretarse en términos prácticos como un estancamiento del crecimiento del salario real y constituye el menor valor de este indicador desde el año 2003, cuando se registró una caída de 3,4% en el poder de compra de los salarios (ver imagen 5).

 

Hay que notar que en el año 2015 también se había registrado un crecimiento magro, pero se trató de una circunstancia más bien puntual, de la que se salió rápidamente. En 2018, en cambio, el Índice de Salario Real experimentó un hundimiento y se mantuvo mayormente en terreno negativo durante toda la segunda mitad del año.

 

Como vemos en el gráfico de la imagen nº 6, desde el pico de crecimiento que registró el Índice de Salario Real en julio de 2017 (4,3%), el crecimiento del poder de compra de los salarios empezó a desacelerarse. Entre los últimos meses de tal año y los primeros meses de 2018, el ritmo de crecimiento se mantuvo relativamente estable, oscilando en el rango del 1–2%. En abril de 2018 se registró un crecimiento de 1,8% a partir del cual el índice se hundió, cayendo más de 3 puntos porcentuales en los siguientes tres meses, hasta tocar fondo en -1,4% en julio. Las variaciones se mantuvieron negativas durante los cuatro meses siguientes hasta noviembre inclusive—durante estos cinco meses el poder de compra de los salarios no solo dejó de crecer, sino que se perdió, revelando que cada peso ganado podía comprar menos productos de la canasta básica del mercado de bienes (ver imagen 6).

 

Lo anterior se produjo porque los dos principales elementos de cálculo del Índice de Salario Real tuvieron un comportamiento opuesto pero complementario para que el crecimiento del poder de compra tuviera una desaceleración y caída. 

 

Por una parte, el crecimiento de los salarios en términos nominales fue desacelerándose de manera gradual durante todo 2017 hasta julio-agosto de 2018. Lo vemos en la gráfica de la imagen nº 7 expresado por el Índice Medio de Salarios, que mide el promedio de remuneraciones de los trabajadores en relación de dependencia. En el año comprendido entre julio de 2017 y julio de 2018, este indicador perdió 3 puntos porcentuales, pasando de 9,7% a 6,7%.

 

Durante el mismo lapso de tiempo, el crecimiento de los precios (inflación) escaló de un 5,2% a un 8,4%. Lo vemos en la gráfica expresado por el Índice de Precios al Consumo. (ver imagen 7)

 

Esta aceleración del ritmo de crecimiento de los precios, producido en simultáneo con una desaceleración del crecimiento de los salarios, determinó la pérdida del poder de compra de los salarios en términos reales.

 

En la segunda mitad de 2018, si bien el Índice de Salario Real permaneció mayormente en terreno negativo, ocurrió un cambio de tendencia. Como vemos en la gráfica de la imagen nº 6, después del valor mínimo que se registró en julio (-1,4%), el indicador comenzó a acercarse a cero, denotando una pérdida cada vez menor del poder de compra, hasta que en diciembre pasó a terreno positivo con una variación leve (0,2%).

 

Como podemos ver en la gráfica de esta página, esto también fue motivado por un cambio de tendencia que se constató tanto en los dos principales elementos de cálculo del Índice de Salario Real. Por una parte, el crecimiento del Índice Medio de Salarios, que desde julio había quedado por debajo del crecimiento de los precios, comenzó a acelerarse. Partiendo del valor mínimo de 6,7% que registró en agosto, pasó a un 8,2% en diciembre, superando en este último mes al nivel de inflación. Esta, por su lado, tuvo una desaceleración que, si bien fue moderada, persistió durante todo el semestre y representó un descenso del indicador de 8,4% en julio a 7,9% en diciembre.

 

De todas maneras, la conclusión principal que debemos mantener presente es que el valor de los salarios en términos reales tuvo un estancamiento en 2018, lo cual tiene una alta probabilidad de incidir negativamente en el nivel de consumo y por ende de actividad de las empresas en 2019. A su vez, esto incentivará una mayor discusión del tema en las instancias de negociación laboral, impactando por ambas vías en el nivel de la demanda laboral.

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